jueves, 19 de noviembre de 2015

La Fajeda den Jordá

Nos estrenamos con una excursión de domingo que pueden acompañarnos niños y mayores.
Nos dirigimos a la zona volcánica de la Garrotxa, es otoño y los arboles deben estar cambiando sus hojas dejándolas caer realizando un manto de hojas en el suelo.
Al llegar a la urbanización de Can Blanc a 5 minutos en coche desde Olot ya se ve la cantidad de gente que ha decidido pasar el día allí. La zona dispone de parking gratuito incluso de un bar, máquinas expendedoras y lavabos públicos. También hay una caseta dónde te ofrecen ir en carruajes y alquiler de bicicletas, aunque no es muy recomendable si se quiere pasar por la fajeda ya que hay mucha piedra en el suelo.

Aparcamos a las 11:30 de la mañana un poco más apartados del parking, ya que estaba completo, pero no es complicado aparcar por la zona.Una vez con el material equipado empezamos nuestro paseo por el bosque, cabe decir que está todo muy bien indicado y no hay riesgo de pérdida.

El bosque era un manto de hojas naranjas a tu paso, y según ibas andando algunas hojas decidían dejarse caer, fijaos si era bonito el sitio que nos cruzamos con unos novios haciéndose el reportaje fotográfico en un claro.
Entre foto y paso nos íbamos adentrando más en el bosque, que dispone de varias rutas a seguir con diferente final, nosotros escogimos ir hasta el volcán de Santa Margarita que este pasa por la cooperativa de los famosos yogures, por varios prados verdes preciosos y por una iglesia.

Como comenté antes es una excursión fácil y dispone, a su largo, de bancos o mesas de picnic para parar a comer o a reponer fuerzas, no hay que ir con botas de montaña con unos tejanos y unas bambas normales se va cómodo aunque no es lo recomendable. Tuvimos suerte con el día que nos hizo ya que no había apenas nubes y el sol daba con fuerza, pero si que cuando parábamos se notaba el frío de noviembre.

Llegamos a la cima del cráter al mediodía tarde, habiendo parado a comer, y desde arriba se puede ver la iglesia de origen medieval que acompaña a este volcán y la gente tumbada en el suelo tomando el sol. Tened cuidado con la bajada ya que es de arena volcánica y hay una grieta bien curiosa.

Desde el cráter se puede seguir la ruta hacia el próximo volcán, el Cruscat, pero viendo lo que tardamos en hacer todo el recorrido decidimos volver al parking y allí coger el coche para aparcar en el aparcamiento del otro volcán.

Así que media vuelta y a deshacer lo que hicimos. Siendo noviembre, como sabemos, las horas de sol son escasas por lo que cuando llegamos a la fajeda los rayos ya dorados de final de tarde se colaban por las copas de los árboles, sinceramente una imagen preciosa y que incita a quedarte hasta que se oscurezca.


 Una vez llegados al coche vimos que no nos daba tiempo de llegar al volcán y apreciarlo a luz natural, por lo que nos dirigimos hacía Besalú, un pueblo a 20 minutos de dónde estábamos que sin duda una vez en la vida hay que estar para apreciar el puente de piedra que cuelga en la entrada del pueblo.

Nos recorrimos cada una de esas callejuelas que te invitan a fantasear con la época medieval, descubriendo la iglesia, el museo de las miniaturas, las diferentes tiendas de artesanía que puedes encontrar un recuerdo precioso y los diferentes arcos y pozos de piedra que se encuentran a medida que te pierdes.

Sin duda un día completo el cual nos deja pendientes los otros volcanes que hay en la zona de la Garrotxa y visitar la ciudad de Olot que se adivina su buen gusto. Recalcar que es mucho mejor ir entre semana y que es precioso el cambio que puede hacer un bosque dependiendo de la estación del año.

Caballos salvajes encontrados en el camino.

Vistas subiendo al volcán.

Callejuela de Besalú.
Alzando un poco la vista en la fajeda.

Pozo y al fondo calle principal de Besalú.